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La Decepción




La decepción Es horrible sufrir una decepción, especialmente algunas. Hay decepciones que no sabemos llevar bien, es algo doloroso que tarda mucho en irse de nuestras vidas.

La decepción es una de esas cosas que cuesta mucho enfrentar, está ahí… esperándote. Lo dejas para mañana, para el siguiente, y te vas dando excusas…

Intentamos evitar tener que enfrentar la decepción, pero al igual que la noche, el día también llega y se acaban las excusas y hay que hacerle frente.

Hay muchas clases de sentimientos en la vida, el dolor, la pena, la pérdida y en todas estas se llora. Pero siempre se llega a un sentimiento de aparente calma con lo que sigues adelante, pero ¿con la decepción qué se hace? Es algo que sabes como empezó pero no sabes como terminar, realmente es algo muy difícil de superar.
¿Qué es la decepción?

Para entender bien porque se teme tanto a este sentimiento es necesario saber qué es la decepción:

La decepción es un sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o una persona. Se forma en unir dos emociones primarias, la sorpresa y la pena. La decepción, si perdura, es un desencadenante para la frustración y mas adelante, la depresión.
Fuente: Wikipedia

Cuando la decepción nos toca es muy duro porque llega de forma inesperada trastocando toda nuestras vidas. Desde que nos sentimos decepcionadas ya no sabemos a qué atenernos, ya no sabemos qué hacer o de qué manera nos afectará. Cuando llega de forma inesperada intentamos huir de ella y no pensar en ello.

Es muy triste que cuando todas tus ilusiones las depositaste en alguien, esa misma persona te las rompa. Sientes que todo sigue fluyendo, menos esa parte del corazón que arrastra la pena.

A nadie le gusta sufrir una decepción, es como si tú misma te dañaras porque eres la única que hizo crecer esa expectativa, tú lo hiciste, tú lo creaste, y ahora sólo lo sufres tú.
Decepciones de la vida:

* Por amor.
Entregar todo tu amor y ser… para que luego te rompan en corazón sin más.
* Por la familia.
La ingratitud y el alejamiento de los hijos es otra frecuente y triste razón de decepción.
Igualmente, los padres muchas veces nos decepcionan… muchísimo.
* Por la amistad.
La amistad, esa que ahora te duele tanto: depositaste toda tu confianza, lealtad, y amor en una amistad… Y ahora, todos esos bellos sentimientos se esfuman porque las expectativas que tenías no son tan realistas como creíste ser.

Sin duda habrá muchos tipos de decepciones, así como motivos para la decepción, pero pienso que éstos pueden ser los más importantes en nuestras vidas, porque esos tres puntos mueven nuestro mundo.
Enfrentando la decepción

Si has sufrido una decepción debes ser consciente de algo muy real: te seguirás llevando decepciones. Es inevitable, los humanos somos así, imperfectos, llenos de fallos, y provocamos decepciones.

Muchas veces no estamos preparadas para llevarnos una decepción que supone un sentimiento muy doloroso, pero cuando sucede hay que salir adelante, nos costará, especialmente si hemos puesto el alma y el corazón en aquellas personas… pero se puede salir adelante.

Hay que saber sobrellevar el dolor que viene tras la decepción. La decepción conlleva diferentes repercusiones que otros sentimientos, principalmente porque sabemos como empieza pero no como termina. Volvemos a dar oportunidades, volvemos a confiar, volvemos a tener esperanza… y volvemos a decepcionarnos una y otra vez.

Es mejor, para el bien de nuestra alma, nunca tener tantas expectativas en una persona que te ha decepcionado anteriormente, porque no siempre se lleva bien la decepción, y nos trae muchos problemas y penas…

Eso no quita que existan en nuestras vidas personas excepcionales, que hacen que merezca la pena seguir luchando por el amor y la amistad. Como dice el refrán, “más vale amar que nunca haber amado”. A veces es necesario tomar riesgos que nos harán crecer y madurar como personas… y saber escoger.

Con amor,
Shoshan