viernes

La gente que me gusta ...



Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.

A estos los llamo mis amigos.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

La gente que lucha contra adversidades.

Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.

Mario Benedetti

jueves

DECÁLOGO DEL OPTIMISTA

DECÁLOGO DEL OPTIMISTA



1 - Los optimistas se aman, procuran un alto nivel de autoestima, se valoran y aprovechan lo mejor posible sus talentos personales innatos.

2 - Los optimistas aceptan a los demás como son, y no malgastan energías queriendo cambiarlos, sólo influyen en ellos con paciencia y tolerancia.

3 - Los optimistas son espirituales, cultivan una excelente relación con Dios y tienen en su fe una viva fuente de luz y de esperanza.

4 - Los optimistas disfrutan del "aquí" y el "ahora", no viajan al pasado con el sentimiento de culpa ni el rencor, ni al futuro con angustia. Disfrutan con buen humor y con amor.

5 - Los optimistas ven oportunidades en las dificultades, cuenta con la lección que nos ofrecen los errores y tienen habilidad para aprender de los fracasos.

6 - Los optimistas son entusiastas, dan la vida por sus sueños y están convencidos de que la confianza y el compromiso personal obran milagros.

7 - Los optimistas son íntegros y de principios sólidos, por eso disfrutan de paz interior y la irradian y comparten, aún en medio de problemas y crisis.

8 - Los optimistas no se desgastan en la crítica destructiva y ven la envidia como un veneno. No son espectadores de las crisis sino protagonistas del cambio.

9 - Los optimistas cuidan sus relaciones interpersonales con esmero, saben trabajar en equipo y son animosos sembradores de fe, esperanza y alegrías.

10 - Los optimistas también tienen épocas difíciles, pero no se rinden ni se dejan aplastar por su peso, ya que saben que aún la noche más oscura tiene un claro amanecer y que por encima de las nubes más densas sigue brillando el sol; que todo túnel, por más largo y oscuro que sea siempre tendrá otra
salida y que todo río siempre tiene dos orillas. 




autor: Gonzalo Gallo
fuente: leonismoargentino.com.ar 

martes

12 supersticiones de fin de año



1. Algo rojo
Tradicionalmente se piensa que el rojo trae prosperidad. Así que no es raro pensar que mucha gente prefiera elegir ropa o algún complemento que sea de este color para entrar en el año nuevo atrayendo la suerte para los siguientes 365 días.

2. Anillo en copa de cava
Con esta superstición hay que tener mucho cuidado a la hora del brindis. La suerte nos dice que haciendo este simple gesto atraeremos el dinero durante el año siguiente. No es de extrañar que muchos lo intenten...

3. Pie derecho
Hay mucha gente que usa la frase 'entrar con el pie derecho', y lo llevan hasta el final... Se trata de que el primer pie que pise el suelo nada más acabar las 12 campanadas sea el pie derecho. Esa es la explicación a quien veas que está a la pata coja...

4. Cubo de agua
Para los que creen en las energías, esta es su preferida. Se trata de llenar un cubo de agua a lo largo de la mañana del último día del año. Cuando den las 12 se asume que ha absorbido todas las malas energías y se tira por el wc para que no vuelvan nunca más...

5. Lista de deseos
Antes de la cena, escribe tres deseos para el nuevo año y dobla el papel. Déjalo pegado a tu piel durante toda la cena y, cuando ya sea año nuevo, quémalo. En otros países esto lo hacen también metiendo el papel en un pequeño muñeco vestido con ropas viejas que luego también queman.

 6. Velas
Fíjate muy bien en las velas que decoren la casa durante la noche. Cada color invocará una fortuna distinta: el azul trae tranquilidad al año nuevo, las amarillas atraerán la abundancia, el rojo, la pasión, las velas verdes están destinadas a la salud...

7. Luces de la casa encendidas
Se asume que con toda la casa iluminada, no queda ningún rincón oscuro en ella. De ahí que sea importante que a medianoche esté toda la casa encendida. Con eso el año nuevo vendrá con claridad, sin mentiras y sin energías oscuras y negativas.

 8. Abrir la puerta
Cuando se ha acabado el año y ya estemos en año nuevo, debe haber unas maletas en la puerta si quieres que ese año traiga muchos viajes. Hay otros que lo que hacen es salir al rellano y volver a entrar en casa con el pie derecho para atraer la suerte.

 9. Uvas, cometelas todas
Las uvas son un ritual más que instaurado en el fin de año en España. Para que el año entrante sea todo un éxito no queda otra que comérselas todas. Si eres capaz, ve visualizando entre uva y uva cómo te gustaría que fuera el año nuevo. Dicen que con esta visualización, te aseguras buenos resultados.

10. Lentejas
Es una tradición importada de Italia. Dicen que si tomas lentejas durante el último día del año o inmediatamente después de que den las 12 de la noche (en este caso una sóla cucharada) aseguras la prosperidad de los próximos 12 meses. ¿Vas a pasar de ello?

11. Besa a alguien del sexo contrario
Si lo que realmente quieres es encontrar el año que viene pareja, este es tu pequeño gesto. Trata de felicitar el año y por tanto, besar a alguien del sexo opuesto nada más acabar el año. En vez de dárselo a tu hermana o madre, felicita primero a por tu hermano o padre.

12. Ropa interior vuelta
Dicen que si te pones la ropa interior al revés durante las últimas horas del año saliente y luego, cuando ya es año nuevo, la colocas en su forma habitual, tendrás durante el año los armarios más repleto de ropa que nunca...


fuente:
mujer.es.msn.com

Propósitos para el año nuevo

Propósitos para el año nuevo


“Año nuevo, vida nueva.” Quien más y quien menos ha comenzado un nuevo año con ilusiones, deseos y metas por cumplir. Este post va dirigido a ti, si es que te planteas cambiar algo de tu vida próximamente. Convertir esos propósitos en realidades está al alcance de todos.
Dejar de fumar, hacer más ejercicio, trabajar o estudiar con más ahínco, etc. Hay propósitos que se han convertido en “clásicos”. A veces se consiguen y otras quedan olvidados en enero. Y es que llegar hasta el 31 de diciembre con unas costumbres y comenzar el 1 de enero con otras es difícil…
Esperar que haya algo de suerte o confiar únicamente en nuestra fuerza de voluntad puede fallar. De hecho, es frecuente que pase así. ¡Eh! Pero no te frustres y dejes de lado tus propósitos por eso. Lo que vamos a hacer es reforzarlos siguiendo una estrategia, ¿te parece? Pues empecemos…

1º Has de mentalizarte para el cambio
No importa cuál sea el propósito. Tienes que estar muy convencido, convencidísimo. ¿Por qué vas a hacerlo? ¿Para qué? Reflexiona sobre el asunto y madura la idea de tal forma que no te quede la menor duda de lo que quieres hacer y de las ventajas que acarreará el cambio.
Esto es de vital importancia. Lo podrás rememorar si flaquean tus fuerzas en enero. Quedan días suficientes para darle las vueltas que sean necesarias.

2º Aprende todo lo que puedas acerca del propósito
Por ejemplo: Si te planteas bajar de peso, es el momento para aprender y decidir qué método seguirás. Si decides dejar de fumar, igual. Esto sirve para cualquier propósito que no te hayas planteado antes. Infórmate todo lo que puedas sobre cómo va a ser el camino y sobre el trabajo que te va a suponer, sin dejar a un lado (y esto es muy importante) las dificultades que previsiblemente encontrarás.
Conocer el proceso e identificar las dificultades evitará que tires la toalla en un momento de bajón o, al menos, será más difícil que lo hagas.

3º Elimina actividades que no sirven
En muchas situaciones, el nuevo propósito va a ser incompatible con tus costumbres actuales. Puede haber razones de tiempo o quizás de salud que impliquen que tengas que deshacerte de algún hábito que ahora tienes. En lugar de eliminar esas costumbres drásticamente el 31 de diciembre, ¿qué tal si empiezas desde ahora a recortarles minutos?
Así vas a facilitar la transición entre “lo viejo” y “lo nuevo”, haciendo un poco más fácil que lleves a cabo el propósito.

4º Traza metas realistas
Si, siguiendo el punto 2º, conoces en qué consiste el propósito, adáptalo a tu persona y a las circunstancias en las que te desenvuelvas. Esto viene a significar que concretes el propósito en objetivos graduales válidos exclusivamente para ti.
No te guíes por lo que hizo otro y le salió bien. Cada uno tiene su vida y su historia. Adaptar el propósito a ti (y no tú al propósito) te dará más papeletas para el éxito.

5º Busca apoyos
Sería genial que encontrases a alguien que se haya propuesto lo mismo que tú y que comparta la motivación por lograrlo. Aunque, si no es el caso, al menos busca alguna persona con la que puedas charlar sobre el proceso; alguien que te entienda y que se alegre con tu cambio.
Si, desafortunadamente, no es el caso y a la gente de tu entorno le importa muy poco tu cambio, tranquilo. Este paso ayuda pero no es tan determinante como los anteriores.

6º Empieza ahora mismo
A las cero horas del día 1 de enero no ocurrirá nada que por arte de magia te facilite todo el trabajo anterior. Aprender, planificar y buscar apoyos (si los hay) durante la marcha será más difícil que si comienzas un poco antes a preparar el cambio.

Sí, lo conseguirás incluso si otras veces lo intentaste y no salió bien. Ahora sabes más que antes y lo enfocarás de modo distinto. Todo lo anterior se resume en cinco palabras: “Póntelo un poco más fácil.”


fuente.
tusbuenosmomentos.com
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